AES está dispuesta a invertir en proyectos de energía removable


Consciente de los problemas que le acarrea el manejo de cenizas en la planta de carbón en Guayama, la compañía se propone mover buena parte de ellas a los Estados Unidos, al tiempo que busca transformar su operación para generar más energía renovable, y así estar en sintonía con el compromiso que se ha impuesto la empresa a nivel global.

“El elefante blanco aquí ha sido todo este tema del manejo de las cenizas, siempre ha sido muy complicado para nosotros”, confesó Bernerd Da Santos, vicepresidente ejecutivo y Principal Oficial de Operaciones (COO por sus siglas en inglés) de la multinacional AES, en entrevista con El Nuevo Día, con motivo de su más reciente visita a la isla.

La compañía, con operaciones en 15 países -incluyendo América Latina, Jordania, Bulgaria, Vietnam, India y EE.UU.- tiene como meta reducir las emisiones de carbón en un 50% para el año 2022 y en 70% en el 2030. Al momento, han reducido 28% a nivel global.

Puerto Rico es uno de los países donde la empresa genera mayoritariamente energía con carbón, mientras en otros lo hace con gas natural o renovables. De hecho, el 15% de la energía en la isla es a base de carbón que produce AES; la empresa tiene otra operación en Guayama con paneles solares que genera un 2% adicional.

Para remediar la situación del manejo de las cenizas, Da Santos indicó que contrataron barcos para moverlas a Estados Unidos. Indicó que AES genera 300,000 toneladas de cenizas cada año, la mayor parte de ella (80%) es un polvo fino conocido como “fly ash” y hay un 20% de “bed ash”, un tipo de ceniza más densa.

Explicó que al mezclarse ambas cenizas con el agua se solidifica y forma una piedra, llamado “agremax”. Al presente, la planta tiene 600,000 toneladas acumuladas de agremax que forman una montaña, que es visible desde lejos.

“Tenemos el compromiso de resolver el tema de la montaña de agremax… La idea es mantener un inventario óptimo de 250,000 toneladas. Ya eso te dice que el tamaño de la montaña será menos de la mitad de lo que tiene ahora. Va a ser casi imposible verla desde fuera de la planta”, expresó Da Santos, y agregó que le tomará poco menos de dos años.

Unido a ese esfuerzo, AES interesa vender el agremax en Puerto Rico, sobre todo, ahora que la isla está en un proceso de reconstrucción. “Estamos tratando de que se sustituyan importaciones”, dijo el COO, al señalar que el producto se utiliza en la elaboración del concreto y las cementeras importan el “fly ash”. Mencionó que edificaciones y proyectos de infraestructura, entre ellos el Museo Moderno de Nueva York, la estación del metro en Washington, D.C. y la represa Hoover Dam en Nevada -considerada una de las obras de ingeniería más importantes del siglo 20- tienen comomateria prima los residuos de combustión del carbón.

Cuestionado sobre el por qué AES Puerto Rico, no se mueve de lleno a producir energía renovable, ya que tienen el peritaje, Da Santos respondió que es una opción que no han descartado. El contrato para producir energía con carbón en la isla dura hasta el 2027, pero pudieran reducir el carbón e iniciar la transición a renovables, si el gobierno les extiende el contrato.

Indicó que en las pasadas semanas, AES inauguró en Hawai el proyecto de energía solar más grande del mundo y, en Chile, donde también producen con carbón, están invirtiendo en solar y eólica para acelerar la transición a renovables.

“AES puede ser un acelerador para la energía renovable en Puerto Rico porque tenemos la capacidad, la experiencia y el conocimiento. Queremos participar como un inversor en la transformación energética de Puerto Rico”, afirmó Da Santos.

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